10 may 2014

Locura 3: Spiderman y Zapatillas


Locura 3: Spiderman y Zapatillas


Ayer por la mañana, al volver del instituto, me puse a buscar mi móvil y no lo encontraba. Encontré muchas cosas perdidas, de todo, menos mi móvil. Pero, cuando fui a retirar la cama para ver si se me había caído mientras dormía, adivinad lo que me encontré. Una araña. No una normal y corriente, sino una araña gigantesca y peluda, tan grande como un CD. Había arañas chiquititas alrededor de ella pero eso me provocó el mismo efecto. Pegué el chillido más fuerte que se haya oído en toda España y salí corriendo. Que ascazo me dió, madre mía. Esa noche tuve que dormir en otra habitación. Aunque no es la primera vez que me encuentro una araña en mi cuarto, porque a veces aparece una en mi techo o en la pared. Cada vez que veo una araña me pongo histérica, porque no las soporto desde chica. Pero es irónico, porque mi superhéroe favorito es Spiderman, no se por qué. Raro ¿no?. Da la casualidad que en las demás habitaciones no hay arañas, solo en la mía. Empiezo a sospechar de que me dieron esta habitacion por eso. Pero bueno, pordría haber sido peor. Podría haberme atacado mientras dormía o peor, podría haberse metido en mi boca. En una página de internet leí que a un chico le había pasado y me estoy planteando dormir con una mascarilla de doctor por si acaso.

La cosa es que cada día hay más bichos por todos lados. Ya sabéis que en verano hay muchos mosquitos, moscas, políticos... (aunque estos últimos duran todo el año) los cuáles nos suponen una guerra todas las noches. Y es que en mi casa, la caza de mosquitos es algo muy serio. Cada miembro es un caza-mosquitos profesional y nosotros si vemos un mosquito, lo exterminamos. La primera etapa de una noche de verano corriente consiste en cerrar todas las ventanas con mosquiteros y encender la luz de la cocina, para atraerlos y tenderles una emboscada. Una vez todos reunidos en una misma sala, los encerramos y los dejamos allí. La segunda etapa es encender la luz del pasillo para que los que están en las habitaciones  se dirijan a la luz y nos dejen en paz. Luego apagamos la luz y nos vamos a oscuras a nuestras habitaciones, para evitar que vuelvan a nuestros cuartos cerramos las puertas. Y la última fase consiste en 10 minutos de expedición de nuestra propia habitación porque siempre se acaba escapandosenos uno o dos. Permanecemos en silencio, sentados cada uno en nuestras respectivas camas escuchando para localizar ese maldito zumbido de mosquito. Y si localizamos uno, hasta que lo matamos, no paramos. Unas cuantas veces nos hemos acostado a las 3 de la madrugada, con un puñetero mosquito mini o uno de los mosquitos ninja (ultrasilenciosos). Cuando  creemos que todos los mosquitos han sido aplastados por nuestras zapatillas de casa, apagamos la luz, pero derrepente, se escucha un zumbido agudo y ¡pum! Otra vez a trabajar. Todo esto comenzó de nuevo la semana pasada, señores. Ha llegado la temporada de caza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario