18 ene 2015

Locura 5: Fiestas de Fin de Curso (Parte 2); Cocodrilos y Pelotas de Ping-Pong


Locura 5: Fiestas de Fin de Curso (Parte 2); Cocodrilos y Pelotas de Ping-Pong.


Recuerdo que en primero de primaria me tocó una de mis peores profesoras, la cuál diría que estaba un poco... ida. Ese año, al menos, nos dejaron escoger nuestros papeles en la función de teatro. Pero ese día yo no fui a clase porque me entró fiebre y repartieron los papeles sin mi. Al día siguiente cuando llegué mis compañeros me recibieron con alegría por haberme recuperado, pero cuando me contaron lo de el día anterior, me temí lo peor. Por supuesto me tocó el papel que nadie quería: el de cocodrilo. 

Mi madre volvió a tomarselo tan enserio que me hizo un traje de cocodrilo de 2 kilos igual que el del año pasado, pero este pesaba más porque era más complejo. Recuerdo que tenía una especie de casco que era la cabeza, por la que se veía mi cara en el interior de las fauces abiertas del cocodrilo. Los ojos del cocodrilo eran pelotas de ping-pong con dos puntos negros y las pestañas estaban recortadas de gomaespuma. La cosa más cutre que te puedas imaginar, pues eso.
 Lo peor no fué pasearme por el patio con ese disfraz, no. Lo peor ocurrió cuando estaba en la actuación. Salí por la parte de atrás del escenario a hacer mi aparición, pero no pude decir nada, pues mis amigos mayores de otros cursos se apiñaron y comenzaron a vitorearme nada más que me vieron salir. Cabe decir que algunos padres, mi madre incluida, se animaron y aplaudían. 
Yo obviamente casi sufro un colapso.
Cuando se aplacaron los ánimos, todo volvió a quedarse en silencio. 
Y, yo por supuesto, me puse más nerviosa. Tan nerviosa que se me olvidó la única frase que tenía en toda la obra. Así que tras unos segundos de incómodo silencio, solo dije:
-Se ma' olvidao'.
Y todos comenzaron a reirse, padres, alumnos y amigos. Mi compañero de clase y de actuación, que iba disfrazado de indio, se saltó mi linea y siguió con la obra, mientras yo salía de escena totalmente avergonzada.
A día de hoy, aún ponen el video, entre otros muchos, durante las comidas familiares.