Locura 2: Madres y Siestas
¿Alguna vez te has avergonzado de tu madre? Yo sí, muchas veces. Demasiadas. Pero ¿en que se transforma cuando tu madre lo hace a propósito?. La mía se puede decir que es la peor de las humillaciones. Veréis, hace unos años estabamos en un parque de noche con mi hermano pequeño. Al lado del parque había una carretera donde un coche, con la música a tope, se paró en un semáforo y daba la casualidad de que sonaba una de sus canciones preferidas (un buen tema, Another One Bites The Dust de Queen) . Se le cruzaron los cables y se puso a bailar, lo que, por cierto, se le da fatal. Yo, que estaba en el otro lado del parque, me dí la vuelta y salí a andar en dirección contraria fingiendo que no la conocía. ¡Pero resulta que, además de seguir bailando, se puso a a perseguirme!. Yo directamente pensé que no serviría de nada quedarme tan normal, así que salí corriendo con ella detrás de mi. La gente que andaba por allí probablemente se estaría meando de la risa, incluído mi hermano. Mi madre siempre le ha cuidado mucho, por no decir que lo ha tratado como un príncipe. El siempre ha sido el típico niño mimado de toda la vida.
Si tenía algún secretillo que no quería que supiese mi madre, el lo acababa descubriéndolo y chivandose. Le dí más de una paliza y mi madre me castigaba de lo lindo, pero luego descubrí que lo que él más odiaba era que le dieran besos. Me estuve vengando de el durante semanas, pero empezó a dejar de ser divertido. Aunque no siempre nos peleábamos, aveces hacíamos treguas para ponernos contra mi madre. No os podéis creer las cosas que pueden llegar a hacer dos niños mezquinos unidos, pueden ser catastróficas. Por ejemplo, mi madre tiene por costumbre echarse la siesta todos los días durante una hora, así que esa hora era el único momento del día donde teníamos libertad.
Las llamábamos "Aventuras de la Siesta". Mi prima, que vivía cerca nuestra, solía venirse a comer, por lo tanto siempre estaba con nosotros. Una vez, se nos empeñó la pelota en el tejado y nosotros no tuvimos mejor idea que coger mi colección de combas, atarlas cada una a los extremos, subir a la terraza y escalar el tejado. Le pusimos una cuerda alrededor de la cintura a mi prima y subió. No le pasó nada, pero una vez casi se tropieza y se hubiera rodando cuesta abajo. Pero bueno, siempre salíamos bien parados. Por supuesto, mi madre nunca se ha enterado de estas cosas y espero que nunca lo haga. ¿Creéis que se enfadaría por una cosa de hace más de 6 años?
Atentamente: Eva
No hay comentarios:
Publicar un comentario