Locura 1: Napolitanas y Maleteros
Bueno, por lo que veo te gustan los riesgos, has accedido a mi blog apresar de mis advertencias. Deja que te diga que esta vida mía es tan predecible como el viento: nunca sabes por donde viene. Empezaré desde el principio, si me lo permites. En mi familia todos son españoles nativos menos yo. Yo nací en Suiza y me vine aquí con mi madre otra vez, pero mi padre se quedó allí. Me crié aquí toda mi vida, junto a mi hermano mayor y mi hermano menor. Mis padres, después del matrimonio a distancia se separaron cuando yo tenía 8 años, pues solo venía los fines de semana y lo veíamos muy poco. Sinceramente, no me enteré muy bien de que ocurría hasta que me lo explicaron. Solo llegué a mi casa y todos estaban llorando a lagrima viva, y yo fui a preguntar. Años después me contaron que mi resolución final fue una risa:
-¿Entonces estáis llorando porque papá ya no va a traer más el postre?- Y me fui tan campante a ver la tele. Es verdad, siempre llegaba después de la comida y traía un surtido de napolitanas de chocolate. A mi me hizo mucha gracia, por lo general todas las historias de mi infancia me hacen gracia, pero no siempre son graciosas. Una vez en agosto, jugando con mi hermano pequeño al escondite, me escondí en el maletero del coche con él. Nos quedamos atrapados ahí dentro con un calor impresionante. No podíamos salir y casi ni respirar, así que dejamos de gritar y le dije a mi hermano que se durmiera. En verdad estaba súper preparadapara morir, pensando melodramáticamente en que ese era mi último día. Pero al final mi madre nos escuchó y nos encontró. Estuve mucho tiempo sin volver a subirme en un coche después de eso. Repito, pleno agosto.
Mi madre tiene 4 hermanas y 1 hermano. Pobre hermano ¿verdad?, el único chico en una casa llena de chicas. A mi me ocurrió lo mismo, soy la única chica entre 2 bichos a los que llamaremos Manny (menor) y Sammy (mayor) Esos chicos son los más pavos que pueden existir en la faz de la tierra, pero tiene su lado bueno porque cuando tengo que ayudar en casa, el trabajo se divide entre 3. En fin, lo más traumático de mi infancia sub-9 años está contado pero siempre me quedaran las historias raras. De esas, hay millones.
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